martes, 25 de agosto de 2009

Galápagos y sus desafíos sociales

Siempre que salimos a otras tierras tenemos grandes expectativas; esta vez no fui a trabajar sino con la intención de tomar un descanso en el lugar que más amo para un encuentro personal conmigo misma. Cada vez que hablo de este lugar paradisíaco, lo hago de la misma forma y le recomiendo a las personas viajar para estar en contacto con lo más importante de la vida, sin pensar en lujos o necesidades. Después de saludar amigos y amigas en Santa Cruz, Cristóbal e Isabela, me instalé varios días en la isla que más tranquilidad y variedad ofrece: MI AMADA ISABELA.


Cuantas veces la he visitado sigo encontrando que es realmente un lugar con un encanto sobrenatural; los primeros días fueron esencialmente para recorrerla físicamente, tomar algo de sol, caminar sus inmensas playas, recrear la vista y disfrutar de la transparencia del mar con sus multicolores reflejos del sol; al pasar de los días y con sus 2000 habitantes, fuimos haciendo conocidos, luego convirtiéndose en amigos y más aún cuando compartimos gustos.


Por el gusto que tengo de impulsar y apoyar acciones sociales, tuve el privilegio de conocer a Sara Luz (ecuatoriana de corazón, nicaragüence de nacimiento), quien coordina las acciones del Centro Alegría, lugar donde se les enseñan a los jóvenes a utiilizar su tiempo libre. Isabela ha entrado en la moda de la práctica del surf, deporte que ha sido desafortunadamente atacado por el flagelo de las drogas y los estupefacientes. Los jóvenes isabeleños en su deseo de entrar en la moda, están recibiendo también esta mala influencia. Pero gracias a esta acción del INNFA, tienen espacios donde pueden compartir; lo triste es que los presupuestos para este tipo de actividades son tan escasos que es imposible sostenerlos.


Mi hija de 14 años, siente que tiene responsabilidad de ayudar de alguna forma; ello me lleva a pensar que comoo siempre los isleños cuentan con escasa o ninguna ayuda.


Este no es el único flajelo que ataca la sociedad isleña: también confirmé que la TRATA de personas, especialmente la sexual es pan de cada día y bajo la mirada de personas indiferentes, temo que las preciosas Galápagos se conviertan en lo que hace muchos años fue Cuba: el prostíbulo de los norteamericanos. Espero pronto encontrar quién se una en mi proyecto de vida a corto plazo que es brindar desde mis posibilidades profesionales uan mejor calidad de vida para los isabeleños....


Ruego a la vida que así como George ha superado muchos cambios ambientales, la juventud galapagueña no se deteriore y los turistas no ayudemos con el deterioro social.


Mi experiencia en resumen, linda, enriquecedora, pero me deja GRAN DESAFÍO...

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