En la actualidad, se habla mucho acerca de la importancia que tiene la reputación para las diferentes organizaciones. Si hablamos de la empresa, por la reputación venderá sus productos o servicios o dejará de hacerlo; si hablamos de las instituciones, dependen de ella para ser creíbles o no.
La reputación no es estática. Hay que trabajar cada día para que se mantenga. Una organización estática dejará que la rutina la mate. Repetir cada día los mismos trayectos, sin permiso para que sus colaboradores y demás públicos actúen, creen, innoven...terminarán desapareciendo.
El universo es cambiante. Si decimos que una organización es un ser vivo (está compuesta por seres vivos), debe proponer cambio permanente; quien no se arriesga, no avanza. Muere lentamente la organización en la que sus colaboradores no sienten pasión por lo que hacen.
Son las emociones las que nos hacen correr adrenalina por las venas, nos dan el brillo en los ojos, brindan creatividad mental en los momentos de crisis, motivan a disfrutar de los espacios comopartidos, nos hacen aprender de los errores.
Si cada colaborador de la organización evita su propia "muerte", no se deja arrastrar por la rutina, hará de su organización un espacio VIBRANTE y EMOCIONANTE.
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