Iniciemos este recorrido por la auditoría definiendo el término: el concepto viene de término latino audire que significa oir. Era utilizado ya que los auditores se dedicaban a escuchar y juzgar la verdad o falsedad de lo que les pedían verificar. Como tal, la palabra auditoría viene del latín auditorius, y de esta proviene la palabra auditor, que significa que tiene la virtud de oír. El término no es nuevo y se cree que su aplicación existe desde hace muchos años.
Para que la comunicación estratégica cumpla con la misión en la organización, el plan de comunicación debe tener acciones de investigación, consulta, revisión, verificación, comprobación y evidencia aplicadas a la organización; a esto es a lo que conoceremos como auditoria de comunicación; es el examen realizado por una persona o empresa cualificada e independiente de la empresa, con el fin de que la organización logre una opinión que muestre lo acontecido en el quehacer de la misma organización.
Una organización es un organismo vivo que influye y es influido por el entorno; como todo organismo debe tener momentos en los cuales debe ser “revisada”. Ello significa que la auditoría no debe ser realizada ni percibida como un proceso de vigilancia para buscar culpables de acciones no cumplidas o acciones infructuosas o fracasadas. Por el contrario debe ser entendida como un proceso de mejoramiento.
Un requisito fundamental es la independencia del auditor; solo bajo esta condición podemos afirmar que la auditoria es un proceso sistemático, cuyo resultado será determinar el grado de correspondencia entre los hallazgos y los criterios establecidos en el plan estratégico de la organización, que luego, el informe resultante podrá comunicar los resultados a las personas o públicos interesados (stakeholders).
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